miércoles, 31 de agosto de 2011

María, ¿echas de menos a Nayla?



Echo de menos
la casa revuelta
comer espaguetis
y la nevera abierta

Echo de menos
todas tus rabietas
no echarme la siesta
y tus aires de princesa

Echo de menos
el salón con tus amigas
todo el día en la piscina
y tus cantos de Shakira

Echo de menos
planchar toda tu ropa
reñir para bañarte
y tus pelis de la Barbie

Echo de menos
tu sonrisa de traviesa
esos ojazos negros
y tus ganas de vuelta

Echo de menos
el orgullo por tu tierra
la alegría de tus pasos
y tus llantos de tristeza

Echo de menos
que me llames chica
los escasos besos
y morirnos juntas de risa


Lo mismo te echo de menos
que antes te echaba de más...





martes, 30 de agosto de 2011

Efecto mariposa



Me hubiera gustado volver con más gracia, pero no puedo. Y hoy me he levantado acordándome de aquel proverbio chino "el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo", el famoso efecto mariposa, y me ha hecho entender que, aunque uno no siempre puede controlarlo todo, al menos siempre puedes decidir lo que quieres o no quieres hacer. Y es que dos cosas han ocurrido en los últimos días que me han hecho reflexionar:

Primer hecho: El domingo por la mañana una chica de mi edad muy bebida decide coger el coche. No sé cuáles fueron los motivos que le llevaron a ello, pero estoy segura que ahora mismo está AAAA: arrepentida, avergonzada y acojonada, porque arrolló a un ciclista: a mi padre. Menos mal, que salvo los golpes, laceraciones, magulladuras y moratones, no tiene nada grave. Es decir, no se rompió nada ni se dañó nada interno pero está muy dolorido y se mueve con dificultad. Igual se peleó con el novio, igual le llamó una amiga llorando, igual tenía que recoger a su sobrino, no lo sé, pero el caso es que cogió el coche y eso, podía haber cambiado mi vida y la de toda mi familia.

Segundo hecho: Ayer en las noticias hablaron nuevamente de Somalia. Miles de somalíes están abandonando su país para refugiarse en Etiopía. Hay niños que no tienen fuerza ni para mamar. Sus madres no los quieren vacunar porque no saben ni qué demonios es una vacuna y muchos morirán de un simple sarampión. Les ponen pulseras de colores para identificar el grado de desnutrición, y casi todos llevan la de color rojo, la peor. Uno de los motivos es la gran sequía que vive actualmente el cuerno de África. Siempre ha habido sequías en esa zona, pero nunca tan devastadoras ni mucho menos tan frecuentes. ¿Qué lo ha provocado? El cambio climático: que yo ponga la lavadora a medias, que yo tire el aceite por la fregadera, que yo vaya en coche a todos los lados, etcétera, etcétera, está provocando que esos niñas vivan en condiciones lamentables. Y muchos pensaréis: ¡qué exagerada! Y yo digo: "el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo".


Así que basta ya de echar la culpa siempre a los mismos: a los políticos, a los ricos, a los bancos (y con esto no les eximo de su parte). Pero, y ¿qué hay de mi?, y ¿qué hay de ti? TODOS somos responsables de nuestros actos. Y cada pequeña acción, cuenta. Así que todos los que nos escandalizamos por la acción de la chica ebria que atropelló a mi padre, deberíamos plantearnos también que nuestros actos también repercuten en la vida de otros. Porque no hay derecho. Y sí, el dinero llega. Y sí, llenar la lavadora ayuda. Y sí, lo que cada uno haga cuenta. Y sí, los esfuerzos son sumatorios. Porque "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". Y porque las cosas cambian, aunque nos parezca mentira, y porque nadie se merece que lo atropellen, nadie se merece morir de hambre, nadie se merece ver como su hijo muere desnutrido... Me encantaría poder cambiar el mundo y, como no, la paz mundial, pero como no soy modelo, de momento espero que esto me sirva para pensar antes de actuar. Y ya de paso voy a sonreír más, a quejarme menos, a tolerar lo que no me gusta y a pasar olímpicamente de chorradas descomunales como las que a veces me alejan de la gente que quiero. Y así, espero que mis actos al menos ayuden a que los de mi alrededor tengan una vida más agradable y no tengan que aguantar mi mal genio. Lo siento Sonia, lo siento Marta.


Y ,mamá, GRACIAS, porque tu esfuerzo, tu trabajo y tu dedicación han hecho que mi vida sea muy fácil, muy cómoda y muy feliz, así que no dejes de aletear tus alas aunque no siempre te valoremos como te mereces. ¡¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!